El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) en América Latina comenzó 2026 con una señal clara de reconfiguración: menos operaciones, pero de mucho mayor tamaño.
De acuerdo con el más reciente informe de TTR Data, elaborado en colaboración con Datasite y Aon, durante el primer trimestre del año se concretaron 482 transacciones entre anunciadas y cerradas, con un valor agregado de 27.062 millones de dólares.
La cifra representa una caída interanual de 36% en el número de operaciones, pero un incremento de 87% en el capital movilizado frente al mismo periodo de 2025. El fenómeno apunta a un mercado más selectivo, donde los inversionistas privilegian activos estratégicos y operaciones de gran escala en medio de un entorno geopolítico y financiero más complejo.
Brasil se mantuvo como el principal mercado transaccional de la región, con 256 operaciones, aunque con un descenso de 43% respecto al año previo. Sin embargo, el valor de las transacciones en el país creció 114%, hasta alcanzar 17.796 millones de dólares. Chile destacó como el único país latinoamericano que logró aumentar el número de operaciones, con 92 deals, un crecimiento de 5%, acompañado de un alza de 55% en el capital movilizado, que llegó a 1.932 millones de dólares.
México escaló posiciones en el ranking regional gracias a un incremento de 420% en el valor de las operaciones, pese a registrar una disminución de 13% en el número de transacciones, con 58 operaciones contabilizadas. El capital movilizado en el país ascendió a 6.083 millones de dólares, impulsado principalmente por operaciones de gran tamaño en el sector energético e industrial.
En el caso de Colombia, el mercado acumuló 48 transacciones, 38% menos que un año antes, aunque el importe agregado creció 189%, hasta 5.314 millones de dólares. Perú mostró uno de los aumentos más pronunciados en valor, con un avance de 856% en capital movilizado, equivalente a 3.476 millones de dólares, pese a una reducción de 14% en el número de operaciones. Argentina, por su parte, registró 57 transacciones y un crecimiento de 39% en el valor movilizado, hasta 2.290 millones.
El segmento de Private Equity mostró resiliencia en términos de capital. Entre enero y marzo se contabilizaron 38 operaciones, apenas 3% menos que el año anterior, pero con un aumento de 264% en el importe agregado, que alcanzó 4.890 millones de dólares en las transacciones con valor revelado. El Venture Capital, en contraste, mantuvo una tendencia de contracción en actividad, con 72 operaciones, una caída de 51%, aunque el capital movilizado logró crecer 2%, hasta 1.119 millones.
El informe también revela un dinamismo creciente en las operaciones cross-border. Las compañías latinoamericanas incrementaron su apetito por activos en el exterior, especialmente en Europa, donde realizaron 22 operaciones, y en Norteamérica, con ocho transacciones. A su vez, las empresas norteamericanas y europeas continuaron liderando la actividad estratégica dentro de América Latina, con 75 y 73 operaciones, respectivamente.
La transacción más relevante del trimestre fue la adquisición del 100% de la mexicana Prolec por parte de GE Vernova, luego de que la firma estadounidense comprara a Xignux el 50% restante que aún no controlaba. El deal fue valuado en 5.275 millones de dólares y refleja el creciente interés global por activos vinculados con infraestructura energética y electrificación.
La operación contó con la participación de firmas legales y financieras de alcance global, entre ellas Morgan Stanley y J.P. Morgan como asesores financieros.
En el análisis incluido en el reporte, Pedro Gonçalves da Costa, líder de M&A y soluciones transaccionales de Aon en Brasil, advirtió que las tensiones geopolíticas ya forman parte estructural de la evaluación de riesgos en las operaciones corporativas. Según el ejecutivo, factores como inflación, costos logísticos, volatilidad cambiaria y costo de capital están obligando a los inversionistas a extender procesos de due diligence y a ser más selectivos en la asignación de recursos.
No obstante, destacó que América Latina también podría beneficiarse del reacomodo global de cadenas de suministro y de la demanda de activos estratégicos en sectores como energía, minería e infraestructura crítica, áreas que continúan captando interés de inversionistas internacionales en busca de diversificación y resiliencia operativa.
Las cifras y tendencias observadas durante el inicio de 2026 sugieren que el mercado latinoamericano de M&A atraviesa una etapa de consolidación, marcada por menor volumen de operaciones, pero por tickets significativamente más altos y una creciente concentración en sectores considerados esenciales para la transición energética y la seguridad económica global.



